lunes, 28 de enero de 2019

Narcotráfico, violencia y seguridad ciudadana

Narcotráfico, violencia y seguridad ciudadana
 
 
 
 
 
 
 
 
Leonel Fernández
EX PRESIDENTE DE LA REPÚBLICA DOMINICNA
Santo Domingo
Cada cierto tiempo ocurren acontecimientos vinculados al narcotráfico y a actividades criminales que generan alarma en la población dominicana y estremecen la opinión pública.

Es el caso reciente, por ejemplo, de la muerte del coronel de la Policía Nacional, Daniel Álvarez Ramos, en Baní, por parte de una banda dedicada al tráfico ilícito de drogas. Pero, de igual manera, de la eliminación de José Alberto Adames, alias Canelo, por parte de agentes policiales, por sus presuntos vínculos con actos delictivos; y el apresamiento en Punta Cana del poderoso y perseguido narcotraficante colombiano Julián Jiménez Monsalve, mejor conocido como “Machete”.

Esos hechos, al igual que todos los actos de violencia ocurridos con anterioridad, ponen de relieve el grave desafío al que se enfrenta la República Dominicana como consecuencia del narcotráfico, la criminalidad y delitos conexos.

Hubo una época en que mientras el tráfico y consumo de drogas se convertía en una trágica epidemia en amplios sectores de la población de los Estados Unidos y de Europa, no ocurría lo mismo en la República Dominicana. Parecíamos un paraíso inmune a esa enfermedad que se esparcía por el planeta.

Sin embargo, durante las últimas décadas ha habido un incremento sistemático del tráfico ilícito de drogas por nuestro país, el cual fue convertido por los carteles internacionales en un país de tránsito o trampolín para su envío al extranjero.

En una primera fase de esas operaciones, los socios locales del narcotráfico internacional recibían su pago en naturaleza, es decir, en dinero en efectivo.

Mientras así ocurría, el territorio dominicano solo servía como medio de tránsito, pero no se había formado aún el mercado de consumo nacional. Eso es lo que explica que durante mucho tiempo, mientras en los Estados Unidos, en Europa y en varios países de América Latina, la juventud sucumbía al consumo de estupefacientes, no ocurría lo mismo en nuestro país.

El cambio en las formas de pago en el tráfico internacional ilícito de drogas hacia la República Dominicana, empezó a cambiar, sin embargo, a partir del conocido caso de Paya, Baní, en el que, en agosto de 2008, siete ciudadanos colombianos, miembros de un cartel de narcotraficantes, fueron asesinados por un grupo rival dominicano.

En ese episodio fueron incautados 1,300 kilos de cocaína y 15 millones de dólares, en efectivo. Eso determinó un cambio en la estrategia de operación del crimen organizado.

Para evitar una incautación, tanto de la droga como del dinero, decidieron hacer todas sus transacciones solo en base a la mercancía, esto es, la droga.

Como resultado de ese cambio de estrategia, en el territorio dominicano hizo aparición la existencia de un mercado que antes no existía. Ese mercado fue instalado prácticamente en todo el territorio nacional. Funciona a través de puestos de venta de estupefacientes, en lo que se conoce como el micro-tráfico o narco-menudeo.

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